La fuerza del pelo: simbolismo y salud en Sansón y Dalila y Los Sátiros de Rubens
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Resumen
Pedro Pablo Rubens (1577–1640) nació en Siegen Alemania, en la región de Westfalia, en el seno de una familia flamenca calvinista que se había exiliado de Amberes por motivos religiosos. Tras un periodo en Colonia, la familia regresó a Amberes en 1589, ya convertida al catolicismo, religión que Rubens adoptó con fervor a lo largo de su vida. Su formación fue excepcional para un artista de su tiempo. Recibió una educación humanista que incluyó estudios de gramática, retórica, latín y griego, y más tarde se formó como pintor con Otto van Veen, artista influido por los ideales clásicos y vinculado a la corte de Bruselas. Esta base le permitió desenvolverse con soltura en ambientes aristocráticos y diplomáticos 1. En 1600 se trasladó a Italia, donde sirvió como pintor de la corte del Duque de Mantua. Durante su estancia de ocho años, estudió profundamente la escultura grecorromana y la obra de los grandes maestros del Renacimiento, como Rafael, Miguel Ángel, Tiziano y Tintoretto. No obstante, la influencia decisiva fue la de Caravaggio, cuyo naturalismo y uso del claroscuro orientaron a Rubens hacia el estilo barroco, caracterizado por el dinamismo, la sensualidad y una intensidad cromática sin precedentes2. El éxito de Rubens se explica tanto por su dominio técnico como por su capacidad para interpretar los ideales de su época: una exaltación de la Antigüedad y una afirmación de la identidad europea en un contexto de crisis cultural. Dentro de sus obras mas reconocidas tenemos a: "El descendimiento de la cruz" llamada también el Descendimiento de Cristo; "El juicio de Paris"; “La masacre de los inocentes" o la Matanza de los Inocentes; "La caída de Faetón"; "Saturno"; "Las tres Gracias"; "El nacimiento de la Vía Láctea" y "Sansón y Dalila", del que tomaremos la presentación central de este comunicado.3
Sansón y Dalila (1609-1610), es una pintura al óleo sobre madera de 185x205cm, se encuentra en London National Gallery. (Fig 1)
Esta pintura no solo recrea un episodio bíblico de traición y pérdida, sino que aborda, con gran carga simbólica, la fragilidad de la fuerza humana cuando esta se deposita en lo corporal. La obra fue encargada por Nicolas II Rockox para su residencia en Amberes, de donde fue alcalde y además amigo personal de Rubens, tan es así que está incluido de una manera casi imperceptible, pero en un espacio privilegiado en su cuadro más famoso “El descendimiento de la Cruz”, el cual es un tríptico (obra plegada en tres partes), justo la fracción de la derecha al lado de derecho en la “Presentación de Cristo en el Templo”; esto habla de la cercanía y confraternidad de ambos personajes.
La elección de este pasaje del Antiguo Testamento –en el que Sansón pierde su fuerza tras ser traicionado por Dalila, quien ordena cortarle el cabello mientras duerme– permite reflexionar sobre el pelo como símbolo de poder físico, salud y virilidad. En la iconografía judeocristiana, el pelo largo de Sansón representaba una promesa divina, pero también una condición material que sostenía su extraordinaria fuerza. En ese sentido, su pérdida no solo marca la caída del héroe, sino también una ruptura con la imagen de plenitud corporal asociada al vigor masculino.
La escena está rodeada de elementos que evocan una atmósfera romana, enriqueciendo la lectura simbólica de la escena, donde el pelo no es un simple detalle narrativo, sino un vehículo para explorar nociones de salud, juventud, nutrición y belleza como valores sociales y estéticos profundamente arraigados.
La segunda obra que presentamos es la de: Dos Sátiros (nombre original: Zwei Satyrn, localizado en el Museo: Alte Pinakothek, Munich, Alemania, es un cuadro al óleo de 75,5 x 61 cm.), donde la “Fuerza Pilosa” que demuestra esta pintura por el abundante pelo, por la barba y la inquietante mirada. Es una de esas obras que deja a uno absorto, la mirada atrayente, hipnotizante, como el hipnotismo del fuego, o del mar. Una mirada que como describe Carnota4: expresión entre lo perverso, lo malicioso y lo lascivo. El mismo autor indica en una editorial de historia de arte, que estos personajes, es decir los sátiros salen de forma constante en la obra de Rubens, quien sin duda generaba atracción y simpatía, que son el símbolo más perfecto para representar las pasiones desenfrenadas y la lujuria. (Fig 2)
Desde una perspectiva contemporánea, el pelo continúa siendo un marcador visible del bienestar general. Ambas obras presentadas son un reflejo de esto. En el ámbito de la dermatología y la medicina en general, la caída del pelo se reconoce como un signo clínico asociado tanto a procesos patológicos como al envejecimiento. Un ejemplo inicial de esta relación es el encanecimiento, consecuencia de la disfunción y muerte de los melanocitos melanogénicos de la unidad pigmento-folicular (UPF). Se ha propuesto que, durante una única fase anágena, la UPF es autosuficiente y no requiere la reposición continua de células madre melanocíticas (CMM). Por ello, se considera que el encanecimiento inicial no está directamente relacionado con el agotamiento de las CMM. No obstante, con el envejecimiento, estas células madre tienden a acumularse sin contribuir a la regeneración de melanocitos maduros, lo que explica la progresión del encanecimiento del pelo.5
Otra manifestación frecuente es el efluvio telógeno, un trastorno no cicatricial de la piel cabelluda caracterizada por una pérdida difusa y excesiva de pelo, desencadenada por múltiples factores como el uso de fármacos, alteraciones metabólicas, deficiencias nutricionales, alguna disfunción sistémica, así como estrés fisiológico y emocional.6
En este mismo contexto, la alopecia androgénica (AGA), también denominada alopecia de patrón, representa la forma más prevalente de pérdida de pelo tanto en hombres como en mujeres.6 Se trata de una alopecia no cicatricial, de progresión gradual, vinculada a factores genéticos y a la influencia de hormonas androgénicas. No obstante, investigaciones recientes han señalado la participación de mecanismos adicionales como la microinflamación crónica y el estrés oxidativo.7 La AGA se ha relacionado, a través de la inflamación crónica, con diversas comorbilidades, incluyendo enfermedad coronaria, síndrome metabólico y cáncer de próstata.8 Asimismo, se ha documentado que los pacientes con AGA pueden experimentar un impacto psicosocial significativo, reflejado en baja autoestima, ansiedad y síntomas depresivos.9
En este sentido, el relato bíblico de Sansón, junto con su representación pictórica, nos invita a reflexionar sobre el pelo no sólo como un atributo estético, sino también como un biomarcador del equilibrio fisiológico y emocional del individuo.
En la segunda obra, lejano del mundo religioso y bíblico y más cercana al comportamiento humano. Es una obra que sin duda hipnotiza al espectador, pero que el marco y la fuerza del personaje central en la fuerza del pelo, la demostración de la virilidad, el brío y la lujuria.