Relevancia de la dermatoscopia en queratosis folicular invertida pigmentada

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Arturo Robles Tenorio

Abstract

Una paciente de 36 años, por lo demás sana, fototipo I de Fitzpatrick, acudió por presentar una lesión de 3 meses de evolución que crecía rápidamente en su mejilla izquierda, la cual ocasionalmente sangraba después de traumatismos leves. Al examinarla, se observó un tumor bien definido de 4 x 4 x 8 mm, hiperqueratósico, de color marrón oscuro a morado (Figura A). En la dermatoscopia se observaron escamas, puntos de sangre, nidos ovales azul-gris y un halo periférico blanquecino alrededor de la lesión (Figura B). La histopatología de la biopsia excisional mostró hiperqueratosis epidérmica, acantosis, papilomatosis invertida y remolinos escamosos (Figura C). Por lo tanto, se estableció el diagnóstico de queratinosis folicular invertida (QFI).


 


La QFI es un tumor del infundíbulo folicular infrecuente, benigno, de etiología desconocida.1 La presencia del virus del papiloma humano se ha documentado en algunos casos. Extraordinariamente, se han descrito múltiples QFI en pacientes con síndrome de Cowden.2 Suele afectar la cara de hombres de mediana edad a ancianos. La presentación clínica es variada, desde lesiones de color piel, rosadas, azuladas, pigmentadas, acrómicas, con o sin ulceración. Por lo tanto, puede ser confundida con una variedad de tumores cutáneos benignos y malignos como verrugas virales, queratosis seborreicas, queratosis actínicas, carcinoma de células escamosas, angioqueratoma, melanoacantoma y melanoma nodular, entre otros.


 


Los hallazgos dermatoscópicos son tan diversos como la presentación clínica. En una serie de 12 casos en España en personas de piel clara, las áreas blancas sin estructuras y las escamas fueron la característica predominante (75%).3 La queratina (66.6%) y la queratina central (58.3%) fueron otras observaciones comunes. Se notaron estructuras vasculares con patrones monomórficos y polimórficos en 58.3 y 41.6%, respectivamente. Las manchas de sangre (33.3%) y la ulceración (16.6%) se observaron con menos frecuencia. Notablemente, no se encontraron estructuras dermatoscópicas pigmentadas. Por el contrario, las características dermatoscópicas de QFI pigmentada (nidos ovales azul-gris) provienen principalmente de informes aislados de países como India, en pacientes con piel de color.4


 


El diagnóstico de QFI se establece mediante histopatología, donde se observa hiperqueratosis, papilomatosis endofítica, acantosis y remolinos escamosos.1 Dependiendo del tamaño y la ubicación de la lesión, se pueden realizar técnicas de biopsia incisional o excisional. La eliminación quirúrgica es el enfoque más directo en la mayoría de los casos, aunque también se ha descrito el tratamiento tópico con imiquimod.5


 


Nuestro caso pretende destacar que la QFI pigmentada también puede ocurrir en individuos de piel clara. Sin embargo, dado que este tumor tiene una presentación heterogénea tanto a nivel clínico como dermatoscópico, la confirmación histopatológica es crucial para un tratamiento y seguimiento adecuado.


 


 


 


 


 

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